Empezaba
yo a usar la Internet (2001), cuando en un chat de Mipunto contacte a alguien
de Honduras que me contaba de su día a día vía mail. Una vez me dijo, “Me
acordé de ti porque llegué cansada, me bañé, comí y encendí la TV y estaban
dando el programa cómico de tu país, BIENVENIDOS”.
Extrañado
al 100% le pregunté su opinión y me dijo que era el programa número uno de
chistes, que incluso molestó a varios artistas del país porque ganaba el rating
casi siempre. Luego de años supe que era cierto en Centroamérica y el sur de
Sudamérica.
Aplicó
bien lo de “nadie es profeta en su tierra”, porque en nuestro país, cuando
alguien echaba un chiste malo, le respondían “eres como Bienvenidos”, todo motivado
a que -al menos eso creíamos- estábamos en un nivel de chiste más evolucionado
por la construcción de los sketches de Radio Rochela, El Show de Joselo, Telecómico
y algunas sitcom nacionales.
Varias
veces decían que Miguel Ángel Landa lo que hacía era una especie de “Condorito
TV”, por el manejo de los chistes de esa revista, de Montecristo, Larguirucho y
programas de humor irónico de Estados Unidos o el inglés “Show de Benny Hill”.
No hablaban
de actualidad, pero sí de todos los personajes de la sociedad, haciendo del
humor blanco una bandera altísima que casi nadie se atreve a trepar a buscar y
usarla como estandarte, liderada por el mejor comediante de humor blanco de
Venezuela: Julio Gasette (Nino Frescobaldi – Boberto).
Josefina
Armas, Olimpia Maldonado, Yulika Kraus, Ernesto Cortéz, La beba Rojas, Freddy
Galavis, Koke Corona entre otros, fortalecieron el programa de chistes blancos más
importante y despreciado de Venezuela, resaltando el trabajo o creación de
Bienvenido Roca, desplazado por Landa en el liderato, per que supo que tenía
una idea que conquistaría a América.
Y así
fue, muchos países hicieron redituable a Bienvenidos porque era la
universalidad del humor e incluso nuestra jerga era comprendida en el contexto
de cada chiste, acompañado de un gran jingle de entrada y salida y escenas bien
trabajadas tipo teatro.
En una
entrega del premio “Meridiano de Oro” al llegar el momento del “Programa Cómico
del Año”, las nominaciones eran: Radio Rochela, El Show de Joselo, Cheverísimo,
Bienvenidos” y cuando dijeron “y el ganador es”, alguien del público dijo en
tono satírico “Bienvenidos” y el público en el Poliedro -y de seguro en
millones de casas-, rieron burlistas.
¡Tontos
sin visión que fuimos!, mientras despreciábamos -porque en ocasiones lo hice-
los chistes del programa, Venevisión y los Cisneros hacían dinero en mercados
difíciles como USA – México y España, ganando ratings con chistes que para
muchos eran novedades y que tenían bajo nivel de picardía pero mucho de
calidad.
Tal fue
así que en México crearon un programa llamado “La Bola”, que buscó
contrarrestar a Bienvenidos; lo trajeron a Venezuela para poder captar ese
segmento del chiste sencillo, humor blanco y universal y en parte caló, pero
para sorpresa de muchos, Bienvenidos lo superó.
Llegado
el momento en que hasta el chiste sin ánimos de hacer pensar sobre política, fue
vilipendiado y atacado, Bienvenidos sucumbió como los demás, sin tener culpa
alguna.
Y,
muchos dirán que exagero, pero seguimos viendo nuevas versiones de sus chistes
o estilos en TikTok o YouTube y hasta las vistas de los usuarios que suben
republicaciones de los videos, suman millones, lo que indica que es redituable
porque siempre habrá mercado para el humor blanco (el más difícil de hacer).
Muchos
deseamos el regreso de Radio Rochela, Cheverísimo y la simplicidad del humor en
chistes cortos, escapando del humor visual del StandUp o los sketches tipo “Enchufe
TV”, para verlo en familia y pensar sólo en las situaciones de los borrachos,
los bobos, las divas, las brujas, los médicos, los viejitos, los gay y demás
personajes de los Chimi Chimitos, que se presentaban en Bienvenidos.
Espero
que, sí vuelve, no le volvamos de menospreciar, ya que es parte de un tesoro de
humor nacional con visión internacional que no siempre el humor típico
venezolano puede conquistar (por eso los demás programas no fueron tan
rentables fuera de nuestras fronteras).
Vean
a Sábados Felices (Colombia) o Ritmo de la Noche (Argentina), todavía usan al
humor blanco para calar y las risas, por X o por Y, llegan. Y una risa
contagiada, es ganancia para la humanidad.

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