Cómo Aprender a Aprender Como te Gusta… ¡Sin Leer!

Aunque quien suscribe, Argenis Serrano, es presidente vitalicio de FUNDAFLOJERA, jamás dejaría de promover la lectura convencional en libros de papel o en libros electrónicos, ya que una cosa es ser flojo y otra echarse al abandono total. Por eso prefiero promover el aprender a través de audios con la funcionalidad de escuchar audiolibro, tanto por su utilidad y practicidad -superiores para aprender realmente-, como porque a la gente parece que le da urticaria o le jalan los pies las ánimas sí se compran un libro impreso.

aprender

Aprender a través del oído mediante audiolibros, podcasts o grabaciones personalizadas se ha convertido en una de las herramientas más potentes para la gestión del tiempo y la retención de información. Esto lo utilizan los que de verdad quieren aprender, superarse y ser útiles, así que si no quieres servir ni para bañarte, ya deja de leer esto y también te prohíbo escuchar audiolibros.

 

Ventajotas de aprender sin leer

Vas a aprobar la materia o cátedra que cursas. Salvo que seas disléxico, tengas una muela en los oídos o te hayan echado una brujería para truncarte los caminos, no hay forma que un audiolibro bien profesional como los de audiolibro.net no te permitan sacar una buena nota.

 

Con un audiolibro gratis puedes aprender mientras manejas, haces ejercicio, cocinas, limpias o lo pones como fondo romántico al hacer el amor, sí el plan era hacer un trío; de seguro saldrán ganando sin tanto pecado.


De esta forma conviertes los "tiempos muertos" en espacios de alta productividad y te alejas de la vagancia, las excusas y ver programas de farándula, especialmente cuando no puedas estar frente a una pantalla o un libro físico.

 

¿Sabes qué puedes aprender de mejor manera con los audiolibros? idiomas o vocabulario técnico. Al contrario de escuchar canciones con las que terminas diciendo “es muy criminal” en vez de decir “Smooth Criminal”, con un buen audiolibro especializado en inglés puedes escuchar la entonación, ritmo y acentuación correctas para que el cerebro procese el lenguaje de forma más natural que sólo leyendo o con canciones de la radio.

 

A diferencia de aprender con un texto plano, el audio profesional, una narración bien llevada, las descripciones y efectos que conviven en los audiolibros te van a transmitir matices a través del tono de voz que te harán entender que una buena voz te enseña y te incita a ser mejor persona y que has perdido tu tiempo y neuronas escuchando a Bad Bunny.


El sarcasmo, la urgencia o la pasión del narrador ayudan a contextualizar mejor la información y a que esta sea más memorable y te guste, sin jugarle al fino ni al ordinario; la voz es buena para todos, como escuchar a tu tío el que tiene dinero: todo terminará siendo muy buena ganancia.


Quienes tienen dificultades visuales, dislexia o para los que todavía no saben leer, los audiolibros les llevan al mundo del saber como a todos nosotros. El audio elimina las barreras físicas de la lectura convencional, permitiendo un acceso equitativo al conocimiento (o sea, te deja aprender como a cualquiera, no le presta atención a dónde vives, color de piel o al papel periódico que tienes en la cartera en vez de billetes).


Y lo que más me gusta de los audiolibros es que tú mismo debes construir los escenarios según te vayan describiendo y narrando las escenas. Así las puedes recrear, dibujar y poner a tu manera. No es como escuchar un discurso político en la radio e imaginar que todo va a aumentar y el país se pondrá peor.


En estas narraciones, las cosas son buenas porque provienen de obras literarias de antes y de hoy distribuidas en catálogos gratuitos (mira los de audiolibro.net), y te hacen crecer como persona, te relajan y enseñan, así que no te asustes que con los audiolibros vas a aprender cosas buenas y nada malo te va a pasar.

Argenis Serrano - @Humoristech 

La Energía no se Crea ni se Destruye, sólo se Transforma en Apagones y el hashtag #SinLuz

Ciertamente que la envidia es una forma de quitarse uno mismo la energía, pero aunque los venezolanos seamos creídos, malos no somos y por eso me dio pena cuando consultaba qué significaba la expresión cuadros eléctricos Alicante” y supe que son dispositivos que organizan, distribuyen y protegen la energía eléctrica en hogares, oficinas e industrias.

 

Esos aparatos acá estarían en modo protección perpetua acá en Venezuela, como esas batallas con muertos vivientes cuando no tienes una espada, sierra eléctrica o la Guisantralladora de Plantas vs Zombis, específicamente porque sí no es un bajón, es un subidón o una falsa estabilización que conduce a un apagado premeditado, accidental o por solidaridad.

Prácticamente la energía eléctrica en Venezuela debería ser atendida por Psicólogos, Psiquiatras y Nodrizas a ver sí se estabiliza y no se le van los tiempos; sería mejor que con los directivos y electricistas.

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La Energía no se Crea ni se Destruye, sólo se Transforma en Apagones y el hashtag #SinLuz

Poco a poco el venezolano se fue ajustando para crear energía de donde no sale, superando a Benjamín Franklin, Thomas Edison y Lord Raiden para ver de dónde saca un poco de corriente.

Le comentaba al mejor electricista Alicante con el que compartía los datos que detonaron este post que acá en Venezuela la búsqueda de electricidad es principalmente olfativa y visual, ya que la gente en su mayoría parece que “huele” a dónde hay un toma corriente y logran verlo a distancias superiores a las que ve un águila, lanzándose raudo y veloz a cargar sus equipos, incluso cuando estos están al 99% de batería, ya que, como dijo el Chapulín Colorado, “es mejor preventar, que lamenir”.

 

En España una que otra vez han tenido un corte eléctrico y en 2025 casi que creyeron escuchar las trompetas del Apocalipsis cuando hubo un apagón. Para los electricistas es una eventualidad que se puede explicar, para el común es motivo de temor, desconsuelo, ganas de irse del país, saqueos y embarazar accidentalmente a alguien con la excusa de que se acerca el fin del mundo.

 

Pero para los venezolanos, un apagón es sinónimo de mentadas de madre, el para nada armónico pero tolerable ronronear de los generadores eléctricos, sentir mucho calor sin dejar de tomar sopa o café bien caliente y tener unas barajas o un dominó offline en el teléfono para jugar una partidita con las otras personas que se quedaron con uno atrapados en el ascensor.

 

Pero la situación en los moteles, donde las parejas no pueden hacer nada sin luz y sin aire acondicionado y deben irse sin devolución de su dinero. Bueno, eso no pasa, pero debería suceder, por solidaridad para con aquellos que estamos padeciendo del calor y la soltería.

 

Las redes se inundan de gente que escribe el hashtag #sinluz, mismo que aunque erróneo, porque los aparatos funcionan es con electricidad y no con luz, es la manera más popular, sucinta e ignorante de que todos entiendan de que en su área o hubo un corte programado que no se avisó, falló un aparato por el calor o el agua o un zamuro le dio un picotazo a un transformador y ambos quedaron empatados en el Fatality.

 

Parece que uno está cansado d esta situación que roba la energía anímica y física; otros piensan que ya nos hemos acostumbrado, lo que también nos hace pensar que es gente no sabe que estamos en el siglo XXI y menos saben que la esclavitud se abolió hace mucho tiempo y que estar aferrado a las penurias no es bueno.

 

Acá preferimos aferrarnos a los equipos eléctricos y sacarles la chicha para contribuir a que el sistema eléctrico esté peor; pero ya que los que mandan tiene culpa mayor, estamos exentos.

 

La energía eléctrica acá en Venezuela no se crea, pero se busca, en las plantas eléctricas, estaciones de recarga, power bank y con aparatos a manivela, como en feria de ciencias estudiantil. Y eso nos mantiene cuerdos esperando que al fin alguien ordene este enredo y nos brinde un flujo eléctrico continuo que sea supervisado por electricistas con experiencia y sea cuidado por gente que tenga una conciencia tan buena como la que tenía Pinocho.

 

Argenis Serrano - @Humoristech 

LA ODISEA (de los cortes eléctricos)

la odisea


Despierta el sol en valles de agonía,

el alba nace gris, sin luz, sin vida,

el despertador calla en su porfía

y la mañana avanza detenida.

Sale el varón de su morada fría,

donde la sombra habita establecida,

con fe que se marchita en el sendero

buscando un rumbo, esquivo y traicionero.

 

Llega al taller con el sudor presente,

el hierro está dormido en el rincón,

no gira el torno, calla la corriente,

se detiene el motor y la ambición.

Las horas pasan lentas, cruelmente,

en una asfixia de resignación,

esperando el milagro, el chispazo,

que alivie el peso de este duro lazo.

 

A mediodía el hambre ya le llama,

camina cuadras bajo el sol ardiente,

pero el local se envuelve en negra trama,

sin luz está el sector, grita la gente.

Ni un jugo frío para el alma en llama,

ni el punto de pago es eficiente,

pues sin señal el aire se detiene

y el hambre en la garganta se sostiene.

 

Retorna a la labor, ya con desvelo,

y al salir de la tarde, al fin cansado,

mira que el semáforo es un duelo,

el tráfico es un nudo desatado.

Cortes programados bajo el cielo,

el caos en la vía se ha instalado,

y en la penumbra de la calle abierta

la paz parece una esperanza muerta.

 

Busca el sustento, el pan de cada día,

y en el abasto suena una matraca,

es la planta eléctrica en su porfía

que ruge fuerte y el silencio aplaca.

Se tarda el cobro, fluye la apatía,

mientras la fila al ánimo machaca,

un generador su aroma exhala

mientras la espera le quiebra la gala.

 

Llega a su hogar, refugio de sus penas,

pero el portal lo recibe oscurecido,

otra vez el silencio en las almenas,

el servicio otra vez se ha despedido.

Siente el calor corriendo por sus venas,

el aire está pesado y comprimido,

y en esa cueva que llama su techo,

el desamparo se le mete al pecho.

 

Camina a tientas, busca una salida,

y en un rincón tropieza con la mesa,

la espinilla recibe la embestida

mientras el alma ruge* de tristeza.

Busca la luz, la lámpara vencida,

que parpadea y muere en su torpeza,

las pilas se agotaron en el tiempo,

viviendo el hombre en este contratiempo.

Zumban zancudos en su oído necio,

ejército de sombras y aguijones,

le cobran al descanso su alto precio

en estas noches de mil privaciones.

 

No hay gas en la cocina, y el desprecio

se siente en los vacíos fogones;

siendo eléctrica, el hambre se agiganta

pues no hay calor que nutra su garganta.

De pronto brilla el foco, ruge el mundo,

volvió la luz, milagro repentino,

corre el hombre en un salto furibundo

a doblegar su trágico destino.

Carga el celular en tiempo muy fecundo,

cocina y limpia con afán genuino,

come apurado, temiendo el momento

en que la sombra traiga su tormento.

 

Se acuesta pronto, el miedo lo domina,

no sea que el rayo de nuevo se apague,

su vida es una marcha en la neblina

mientras el alma en la penumbra vague.

Es la condena de una tierra en ruina,

que el tiempo y el descuido no sufrague,

pues si no cambian a los culpables,

tendremos siempre pelado este cable.

 

Nota: *ruge: Eufemismo por “mentada de madre”

 

Argenis Serrano - @Humoristech 

De Solo Cinco Centímetros

De Solo Cinco Centímetros

Más allá de la exposición a la que se expone, quien es de solo cinco centímetros termina sufriendo horrores, porque la sociedad le ignora, se mofa y en ocasiones hasta teniéndole estima, le lastima con sus palabras, obras, omisiones o por pura carambola.

Claramente nos estamos refiriendo a esas personas que sólo miden cinco centímetros, aquellas afectadas por los pies de los demás, tanto en la pisada como en el poderoso hedor de sus pedales que hace nocivo el aire de dichas personas, mismo que a esa altura es de por sí muy reducido.

Francamente, quienes piensan que es buena idea el ser de solo cinco centímetros para poder colarse a los cines sin pagar, agarrar cosas de los negocios cerrados o ver a través de las ventanas de los baños, no saben a lo que están expuestos, son unos ilusos.

Afortunadamente las técnicas de reducción son todavía de escasas a nulas; la gente piensa más bien en el agrandamiento, asidos a aquella débil actitud humana de “soñar con lo que no se tiene”. Porque sí la ciencia ya estuviese haciendo reducciones, más de un ocioso se las haría para luego andar con las lamentaciones.

Con alguien de solo cinco centímetros que lo tenga así –su humanidad-, se puede convivir; pero hay a quienes les parece poco o nada y para otras gentes es muchísimo, comparando con una bala, una aguja o una mecha de taladro.

Pero la discriminación sigue afectando a quienes conviven con esos 5cm nada más de humanidad; por ello es que nos parece absurdo que haya quienes quieren experimentar el vivir así, sin medir las consecuencias, pensando quizá que 5cm es mucho cuando en realidad es nada.

Sólo deben considerar que pueden ver y hablar con las amebas y los ácaros que son más pequeños que ellos, casi como mascotas, se pueden trasladar en pulgas en la tierra, en Tucusitos en el aire y en caballitos de mar en el agua, así como Aquaman que por física y analogía a lo que hemos visto en los cómics, debe ser de solo cinco centímetros o máximo 10cm, por su cargo de rey de la Atlántida.

Escuchar tan de cerca el sonido de las chancletas arrastrándose, afecta el oído medio y completo de quienes tienen un tamaño de 5cm no más. Tropezarse con las orillas de las baldosas es su día a día, tanto que ya ni es chistoso en los videos de TikTok.

Son los últimos en saber que está lloviendo y los primeros en ahogarse. Deben estar peleando con alimañas no sólo por subsistir, sino para que no les ruyan la ropa. Terrífico el estar viendo desde abajo cómo las narices de los demás están llenas y que hay posibilidad de que esa mucosidad les caiga encima, se solidifique y les momifique como le ocurrió a la gente en Pompeya.

No se crean que quienes son de solo cinco centímetros tienen una vida económica. Trasladarse en los Hot Wheels parece un sueño, pero realmente esos carros son caros y necesitan estar siempre de bajada, además de no tener bolsas de aire para resistir el necesario impacto que les hace frenar.

La ropa debe ser de la Barbie o Ken, pero no exactamente de ellos porque son más altos, sino de las mascotas de estos. O ligar que les encoja con el lavado; de lo contrario, visten con ponchos hechos con las etiquetas de las camisas de los demás. Lo fácil es que pueden enhebrar una aguja con exactitud, ya que les queda a la altura, como que el Metro de Caracas pase por un túnel de forma perfecta.

Cuando se ve algo de solo cinco centímetros, las burlas y la desolación hacen estragos en las mentes de la gente buena, que puede lograr en tornarse mala con algunos chistes que, de no brotar, pueden ulcerarles el hígado y quemarles el guargüero. Toca tener una gran dureza en esos 5cm para poder soportar lo que la vida les manda.

Vuelvo pues al punto inicial: Si no eres de solo cinco centímetros, no desees reducirte a ello, ya que no es como sí un juez le redujese la pena a un condenado y le haga feliz. Hay que tener una fuerza de voluntad enorme –perdonando el juego de palabras- para que en esos 5cm que lucen, se pueda vivir normalmente.

Para varias personas resultará simpático que tengas no más 5cm en tu existencia, y a esos seres debes cuidarle más de lo que te cuidan y miman a ti, ya que son un tesoro labrado por tu personalidad.

Por eso, para aquellos que dicen que serían felices y completos siendo de solo cinco centímetros, la verdad es que su razonamiento está nublado y no saben valorar y usar lo que tienen a la mano, que es su propia existencia.

Cada quien tiene un lugar y un tamaño en la vida, así que si usted tiene grande el tamaño, valórelo, utilícelo y que su entorno lo disfrute tanto por cómo se ve como por quien es en su interior, en lo más íntimo del yo, el ello y el superyó, que a final de cuentas, es todo lo que importa.

Yo agradezco no ser de solo cinco centímetros, he aprendido a ser mejor con lo que la vida me dio por encima de ello. Espero que ustedes también lo valoren y no busquen rebajarse nada, tan solo por unos likes o una falsa identidad.

Argenis Serrano - @Humoristech 

El Problema de Decirle "Señora, Doña o Doñita, Misia" a una Señorita, Señora, Doña o Doñita o Misia

Si alguna vez has pronunciado las palabras "Señora", "Doña o Doñita", "Misia" y has sentido que la temperatura de la habitación bajó de repente a -20°C, y punzadas en el cogote, ¡Felicidades!: acabas de activar el protocolo de "Crisis de Identidad Nivel 5".

Para un hombre, ser un "Señor" suele significar respeto o que finalmente tiene seguro médico. Para una mujer, que le digan "Señora", "Doñita" o "Misia" es el equivalente verbal a que le caiga una lluvia de canas instantánea y un dolor de espalda crónico. Aquí te explico por qué estas palabras son, básicamente, un insulto envuelto en cortesía.

Pero, es la mejor forma de conseguir que te atiendan en las tiendas u oficinas, ya que el señora – doña – misia, activa toda su atención en ti. Bueno, mejor dicho, en tu contra, así que por si acaso, revisa que los paquetes no estén rotos, dañados o vencidos y no te comas lo que te sirvan.

Lo que deben las mujeres analizar es que sí ya están en edad laboral, el señora es algo protocolar, formal y de mucho respeto a su trabajo. O también porque tiene marido -casada o no- o muchachos. Y si no los tiene, uno no va a andar discriminando entre decir “señorita o señora”, hay que decidirse por uno y el señora es más galante y el señorita, no sabemos sí…

Ahora en Venezuela todas quieren que les digan "chica", cuando ya tienen hasta 40 años que pasaron de ese rango y ya -mínimo- les toca el señora. 

señora, doña o doñita, misia
 

El "Señora": El fin de la juventud (en su cabeza)

En el código civil, "Señora" es un estado civil. En el código emocional femenino, es un certificado de defunción de la frescura.

  • La tragedia: Ella salió de casa sintiéndose una protagonista de serie de Netflix, con su outfit de "eterna juventud", y de pronto llega un cajero de 19 años y le suelta el "Señora".
  • El resultado: Automáticamente, ella siente que el bótox que no se ha puesto ya le hace falta y que sus jeans rotos ahora se ven "fuera de lugar".

 

El "Doña / Doñita": La entrada al club del tejido

Si el "Señora" es un golpe, el "Doñita" es una puñalada con un gancho de crochet.

  • El agravante: Ese "ita" al final no lo hace tierno; lo hace condescendiente. Es como si te estuvieran diciendo: "Ya no eres una amenaza para la sociedad, ahora tu función principal es darnos recetas de caldos y cuidar plantas".
  • La imagen mental: En el momento en que alguien dice "Doñita", ella se ve a sí misma usando una bata de flores, chanclas con medias y persiguiendo niños que juegan frente a su casa.

 

"Misia": El fósil lingüístico

Este es para los niveles avanzados de ofensa. Decirle a alguien "Misia" (abreviatura de Mi Señora) es básicamente llamarla "suplente de prócer de la independencia".

Decía una tía mía que "Misia", es la forma de llamar a un gato (por aquello de misu, misu). No es buen chiste, pero honro a mi tía fallecida, Misia Cecilia.

  • El contexto: A menos que estés en una novela de época o tengas 95 años, usar "Misia" es sugerir que la mujer en cuestión recuerda cuándo se inventó el fuego. Es el máximo nivel de "usted ya no pertenece a este siglo".

 

La tabla del pánico

Si aún no entiendes la gravedad del asunto, aquí tienes una guía rápida de lo que ella escucha cuando usas estos términos:

Lo que tú dices

Lo que ella escucha

Nivel de peligro

Señorita

"Todavía tienes futuro, brilla con luz propia."

Seguro (por ahora)

Señora

"Busca tu tarjeta de jubilación, el tiempo te alcanzó."

Amarillo: Retira lo dicho

Doñita

"Por favor, cuénteme cómo era el mundo antes de la electricidad."

Naranja: Posible ataque

Misia

"Usted es un monumento nacional histórico y polvoriento."

Rojo: Huye por tu vida

 

Un mensaje para los valientes que, como yo, le decimos a todas, señora o doña – doñita o misia

El problema no es el respeto, es el reloj biológico cultural. Para las mujeres, estos términos no son títulos de nobleza, son recordatorios de que la sociedad ya las puso en la sección de "clásicos".

Así que, un consejo de amigo: aunque ella tenga tres hijos, una hipoteca y canas visibles, si quieres vivir para contar la anécdota, el término correcto siempre será "Señorita". Es mentira, ella lo sabe, tú lo sabes, pero la paz mundial bien vale una pequeña hipérbole.

Y, el que tenga miedo a morir, que no nazca; a veces les dices señorita y, como quedas a su merced, no te atienden. Pero cambiándolo, como dije antes, de seguro te verán fijamente, con odio, pero te mirarán, no lo dudes.

Argenis Serrano - @Humoristech 

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