¿Han visto esas películas o series en las que la persona se
despierta y es el mismo día y sólo él o ella sabe que es el mismo día y debe
comprobarlo y mejorarlo y luego se le zafan los tapones, se desvive y vuelve a
repetir vivo el día?, ¡Pues así estamos en Venezuela!
En los Estados Unidos, -nuestra patria querida y padres
tutores- existe en día 02 de febrero algo llamado “El Día de la Marmota”, ya
que ellos no celebran el Día de la Candelaria. Allí todos se juntan a ver sí
una marmota sale y, sí ve su sombra y se asusta, eso indica de que habrá 6 semanas más de
invierno.
Extrañamente siempre la ve gracias a las oraciones para que salga el sol o uso de sol artificial, en una clara confabulación de los vendedores de sal para deshielar calles, los que tienen
barredoras, los deportes de invierno y mantener a los osos hibernando para que
no haya ataques por parte de estos y sigan las actividades invernales. Cualquier cosa que no sea coherente, esa
es.
El asunto es que estamos
viviendo un déjà vu despiertos en que todos los días se nos hacen iguales, en
una secuencia de:
-
Despertar luego de no haber
dormido mucho
-
Bostezar mientras se arrastran
las chancletas caminando por la casa.
-
Tomar café mientras tropiezas con algo que colabora con su ruido el despertar a quienes sí pueden dormir más horas.
-
Bañarse con el agua que haya
-
Vestirse y perfumarse en
perfecta proporción al agua que hubo para bañarse.
-
Esperar transporte.
-
Pelear para subirse.
-
Batallar por el coto del
pasaje.
-
Bajarse del transporte público con
dolores y olores extraños.
-
Saludar y ser saludado o no
serlo en el trabajo.
-
Lidiar con el trabajo
-
Batallar con los compañeros.
-
Escuchar lo que no debías,
provocándote constantemente las ganas de arrancarte las orejas.
-
Almorzar recalentado.
-
Escaparse unos minutos en la
hora del almuerzo para comprar o despejarse.
-
Regresar y recibir sanción por
salir a la hora del almuerzo.
-
Volver a la batalla contra los
cínicos, inútiles, guamuros e isoporucos, teniendo los efectos del triptófano
que causan somnolencia (o sea, le paga la hora del burro).
-
Agradecer por la gente que no
se parece a ti, pero es buena y no molesta.
-
Realizar compras o vistas de
última hora en tiendas.
-
Sopesar entre irse a pie o en
transporte público.
-
Elegir lo último y volver a
sufrir.
-
Llegar a casa y enfrentar
problemas, estar aburrido, no sentir que descansas.
-
Y la constante batalla campal
entre las horas de electricidad y el tiempo productivo, social y de frescor que
se pierde.
-
Además de ver redes sociales
con informaciones sobre los mismos personajes nefastos que aportan menos que la
baba de guásimo.
-
Irse a dormir pero estando un
par de horas viendo redes sociales, páginas web y quién sabe más, hasta
dormirse tarde.
-
Y…despertar luego de no haber
dormido mucho.
Tanto se ha fortalecido esta
tendencia a vivir nuestra versión del día de la marmota criolla, que muchas
veces no diferenciamos un miércoles de un domingo y hasta los días de fiesta
patria, religiosa o de nuestra mamacita se nos olvidan porque cada día se nota
exactamente igual.
Eso de que "naces, creces, te multiplicas y mueres", parece que ocurre cada 12 horas, se repite más que película mala en televisión nacional.
Antes nos dábamos cuenta de que
los días cambiaban aunque fuera por la programación de la televisión. Ahora con
streaming, cada instante es lo mismo y así, se nos pasan los días, sintiendo
que somos productivos tal cual se siente un hámster dando giros en su rueda
dentro de una jaula.
Quería llegar a este punto
proponiendo una solución para salir de ese letargo que parece residuo de la
pandemia, la economía y de los falsos psicólogos que te dicen que te alejes de
todos porque te estás haciendo mal y de tanto acercarte a ti mismo/a, ya eres
un ermitaño en tu mente, ¡y te aburre la compañía!
Les juro que quiero sugerir
algo, pero también estoy atrapado en esta simulación que repite el juego a diario
porque a media noche es reseteado por un animalito que logra que todos los
días, sea el día de la marmota.





