Los Tres Chiflados y el Caos

los tres chiflados

Hace poco soñé con Los Tres Chiflados y que tenían muchas heridas contusas gracias a sus locuras, cosa que además de real, demuestra que ni en mis sueños tengo algo de coherencia.

Pero debo decir en pocos párrafos, que lo caótico de sus acciones siguen siendo necesarias en estos tiempos. Los latinoamericanos no sólo crecemos con El Chavo y El Chapulín Colorado, también lo hacemos con Los Tres Chiflados y eso nos hermana con los estadounidenses, no sé sí incluso puede ser motivo para que recibamos una visa.

Las generaciones actuales se detienen ante cualquier capítulo de Dragon Ball y razón les asiste; pero todas las generaciones de hombres se detienen a ver a Curly, Larry y Moe porque ellos se pegan con gracia y sin caer presos como quieren ahora todos los que aplican la ley, para sacarnos algo del bolsillo, que no sea pelusa.

Todo lo que sería mal visto por estos delicados faltos de crianza a chancletazos, es realmente un desorden roto de manera ordenada y magistral, no sólo para hacer reír, sino para demostrar que el humano puede fallar sin saberlo y proseguir, no amilanándose ni debilitándose o echándose a morir u otras acciones cuyas palabras terminen en “ándose”.

El caos de los tres chiflados no es simplemente un desorden aleatorio, sino una fuerza impredecible donde pequeñas acciones desencadenan consecuencias desproporcionadas y absurdas, la épica de lo que es la realidad de quienes improvisan o quieren abarcar más de lo que su conocimiento comprende y sus brazos y manos pueden agarrar.

Los Tres Chiflados son agentes de una entropía cómica pura que pocos se atrevieron a cruzar con el “humor azul”, que es el que se asocia al chiste del gang físico. En su universo, el intento más simple de arreglar una tubería o colgar un cuadro se transforma de inmediato en un torbellino de cachetadas, piquetes de ojos, molinos de puño y destrucción física.

Lo fascinante de Moe, Larry y Curly (o Shemp) es que su caos no nace de la malicia, sino de una maravillosa mezcla de incompetencia, lógica distorsionada y una energía hiperactiva, propia de los que quieren resolver lo que sea aunque no sepan (jefes que pierden el sentido de su negocio o papás que prefieren dañar antes de contratar a alguien que sepa).

Al final, nos demuestran que el verdadero caos actoral requiere una precisión quirúrgica, un ritmo impecable y una coreografía milimétrica para que el colapso de la normalidad resulte, además de destructivo, absolutamente hilarante y se suceda una ficción que puede suceder en lo real, pero que nos puede partir la ma…teria, como hacen los que bailan en andamios, colocan macetas de barro en las orillas de los balcones o quieren matar cucarachas encima de una cortina con una vela y un insecticida para que muera carbonizada por un lanzallamas.

Los Tres Chiflados mostraron la necesidad de tener un líder (Moe), un catalizador (Larry) y un conejillo de Indias (Curly, Shemp, Joe o Curly Joe, incluso Joe Palma). Algo que sí bien es feo en un grupo de amigos, también demuestra que sabían de una jerarquía y se protegían de los demás, como hacen los hermanos que se defienden con la frase “sólo yo tengo derecho de pegarle e insultar a mí hermano”.

No es mucho de lo que puedo decir de estos genios que en pantalla estaban locos y daban todo de sí para demostrar que la ficción puede ser violenta y graciosa, pero que sí la replicas, es que no sabes nada de la vida y es por gente como tú que el champú tiene instrucciones de no ingerirlo y de que en los comerciales de juguetes les aclaren a los niños que esos juguetes no hacen las cosas maravillosas que les presentan.

Los Tres Chiflados bien explican que son las personas sus propios inquisidores y verdugos, haciéndose daño como respuesta de todo y que se ríen es por maldad, no porque tengan gracia. Poca gente entiende que la violencia es sólo para la pantalla y las risas, para la vida.

Argenis Serrano - @Humoristech 

De Cómo Abandoné el Vicio del Juego

el vicio del juego

Nada tan bueno como abandonar un vicio, salvo la sensación que tienes cuando estás viviendo dicho vicio. Pero es mejor sacarse el vicio y luego contarlo, que quedarse con el vicio de tener ese vicio.

El mío, era el juego, quizá promovido por la falta de trabajo y la falta de ganas de trabajar. Fue allí como me inicié con las metras, donde llegue a tener un botellón de agua lleno de metras, pero compradas, porque era malísimo jugando metras. Yo era el banco de metras de los demás, sin intereses ni pagos por hacer.

Luego me acostumbré a las loterías y a las apuestas de caballos, en las que hubiese ganado toneladas de dinero de no haber tenido el vicio de ambas o de haber apostado a que perdía; lo que ocurre con lo segundo es que nadie iba a correr dicha apuesta ya que estaba de anteojito que perdería.

Pero, la tecnología ataca y a mí me atacó con las llamadas “máquinas traganíqueles” o “máquinas tragamonedas” o como le dicen en España, “máquinas tragaperras”, quizá porque hasta la perrita de la abuela empeñaba la gente a ver sí podía recuperarse o doblar lo perdido, siendo esto último exactamente lo que sucedía, doblaban las pérdidas y a ellos la abuela les doblaba el lomo con un rodillo por apostar a su perrita “Colitas”.

Sucedió pues que me envicié realmente con estas máquinas de apuestas, pues me seducía el movimiento giratorio y el que tres figuras iguales me dieran premio o que toda la pantalla coincidiera con una fruta, un símbolo o número y escuchar como el contador iba llevando el bote al área de pagos en la que uno cobraba.

Ese sonido realmente poco lo escuchaba, más bien escuchaba cómo iba descontando de mí apuesta y el bote iba creciendo, mismo que al final del día, el dueño del local auto – apostándose, sacaba y se “cobraba” para no pagarle a nadie, ya que él ya había descontado el precio del alquiler. Una manera muy astuta de estafar doblemente a aquellos que, como yo cuando era mundano, teníamos el vicio del juego.


¿Qué cómo me curé?

Sí, voy a eso, es que necesitabas meterle en el contexto para que entendieran como la luz de la dicha me iluminó. Ahí les va.

Anteriormente, los seres humanos debíamos ir a pagar la cuenta del teléfono de casa directamente en las  oficinas de la empresa telefónica, en Venezuela llamada CANTV. Pasado el día 21 de cada mes, se vencía la fecha de pago y nos daban 14 días adicionales para pagar o ¡ZAS!, nos cortaban la línea telefónica.

Pues, como ya estarán intuyendo (y sí no, que poca imaginación tienen), fui a pagar el recibo el día antes de que nos quitaran la línea y se me atravesó la máquina tragamonedas en el camino. Dato curioso: La oficina de CANTV estaba en la otra dirección de la ciudad, no sé cómo me equivoqué así (guiño, guiño).

Ya estando allí, la mente en todo su rigor me dice, “pues vamos a doblar esa cantidad y así pagamos dos meses o nos compramos unos zapatos y además, recuperamos lo ya perdido; y sí se pierde, pues bueno, a nosotros casi nadie nos llama”.

Ante tan sólidos, coherentes y morales argumentos, comencé a apostar el dinero del pago de la factura telefónica. Un montón de billetes se transformó rápidamente en uno solo.

Y allí, cuando las lágrimas o quién sabe qué parte de mí cuerpo se elevó y hacía cohabitación con mí manzana de Adán y estaba totalmente resignado a que me dieran una pela con la mano, palo, correa, chancletas, cable del radio, el radio, zapatos, la pata de la cama, algunos golpes de Kung Fu y me hicieran comer por un mes sólo lo que yo cocino, se hizo el milagro.

Esto que les cuento es verdad. En el último tiro, la pantalla fue de frutas. Un frutero con las dos frutas que más pagaban, las cerezas y los duraznos. Eso devolvió todo lo perdido más un pelo.

Y como todo jugador asustado, dije, ¡Voy a recoger el dinero del recibo del teléfono, el vicio no me puede hacer más estúpido!, pero aposté el pelito extra y salieron los tres “1” que abrían un “bonus” y me dio un extra.

Ya, con el guargüero más controlado, sin ganas de ir al baño y los ojos llorosos, recogí el dinero y fui a pagar el recibo. Al llegar a casa eché el cuento y así de asustado me vieron que no me regañaron, ya que había recibido una gran lección. Igualmente me hicieron comer lo que yo cocino como para que no se me olvidara más nunca.

Siendo pues que desde ese día el vicio del juego se me amansó a niveles increíbles, sólo jugando lotería de vez en cuando, siempre perdiendo. Lo único que gané es que una vendedora de loterías se fijara en mí, hasta que por costumbre, también a ella la perdí.

Actualmente estoy jugando una versión de tragamonedas en Android y voy apostando con inteligencia, como sí me fueran a pegar sí lo pierdo todo. Porque después de todo lo vivido, aprendí que “nadie debe cambiar a su mamá, por un burro”.

Les apuesto que he cambiado. Ahora, puro concurso gratuito.

Argenis Serrano - @Humoristech 

BIENVENIDOS

Bienvenidos

Empezaba yo a usar la Internet (2001), cuando en un chat de Mipunto contacte a alguien de Honduras que me contaba de su día a día vía mail. Una vez me dijo, “Me acordé de ti porque llegué cansada, me bañé, comí y encendí la TV y estaban dando el programa cómico de tu país, BIENVENIDOS”.

Extrañado al 100% le pregunté su opinión y me dijo que era el programa número uno de chistes, que incluso molestó a varios artistas del país porque ganaba el rating casi siempre. Luego de años supe que era cierto en Centroamérica y el sur de Sudamérica.

Aplicó bien lo de “nadie es profeta en su tierra”, porque en nuestro país, cuando alguien echaba un chiste malo, le respondían “eres como Bienvenidos”, todo motivado a que -al menos eso creíamos- estábamos en un nivel de chiste más evolucionado por la construcción de los sketches de Radio Rochela, El Show de Joselo, Telecómico y algunas sitcom nacionales.

Varias veces decían que Miguel Ángel Landa lo que hacía era una especie de “Condorito TV”, por el manejo de los chistes de esa revista, de Montecristo, Larguirucho y programas de humor irónico de Estados Unidos o el inglés “Show de Benny Hill”.

No hablaban de actualidad, pero sí de todos los personajes de la sociedad, haciendo del humor blanco una bandera altísima que casi nadie se atreve a trepar a buscar y usarla como estandarte, liderada por el mejor comediante de humor blanco de Venezuela: Julio Gasette (Nino Frescobaldi – Boberto).

Josefina Armas, Olimpia Maldonado, Yulika Kraus, Ernesto Cortéz, La beba Rojas, Freddy Galavis, Koke Corona entre otros, fortalecieron el programa de chistes blancos más importante y despreciado de Venezuela, resaltando el trabajo o creación de Bienvenido Roca, desplazado por Landa en el liderato, per que supo que tenía una idea que conquistaría a América.

Y así fue, muchos países hicieron redituable a Bienvenidos porque era la universalidad del humor e incluso nuestra jerga era comprendida en el contexto de cada chiste, acompañado de un gran jingle de entrada y salida y escenas bien trabajadas tipo teatro.

En una entrega del premio “Meridiano de Oro” al llegar el momento del “Programa Cómico del Año”, las nominaciones eran: “Radio Rochela, El Show de Joselo, Cheverísimo, Bienvenidos” y cuando dijeron “y el ganador es”, alguien del público dijo en tono sarcástico: “Bienvenidos” y el público en el Poliedro -y de seguro en millones de casas-, rieron burlistas.

¡Tontos sin visión que fuimos!, mientras despreciábamos -porque en ocasiones lo hice- los chistes del programa, Venevisión y los Cisneros hacían dinero en mercados difíciles como USA – México y España, ganando ratings con chistes que para muchos eran novedades y que tenían bajo nivel de picardía pero mucho de calidad.

Tal fue así que en México crearon un programa llamado “La Bola”, que buscó contrarrestar a Bienvenidos; lo trajeron a Venezuela para poder captar ese segmento del chiste sencillo, humor blanco y universal y en parte caló, pero para sorpresa de muchos, Bienvenidos lo superó.

Llegado el momento en que hasta el chiste sin ánimos de hacer pensar sobre política, fue vilipendiado y atacado, Bienvenidos sucumbió como los demás, sin tener culpa alguna.

Y, muchos dirán que exagero, pero seguimos viendo nuevas versiones de sus chistes o estilos en TikTok o YouTube y hasta las vistas de los usuarios que suben republicaciones de los videos, suman millones, lo que indica que es redituable porque siempre habrá mercado para el humor blanco (el más difícil de hacer).

Muchos deseamos el regreso de Radio Rochela, Cheverísimo y la simplicidad del humor en chistes cortos, escapando del humor visual del StandUp o los sketches tipo “Enchufe TV”, para verlo en familia y pensar sólo en las situaciones de los borrachos, los bobos, las divas, las brujas, los médicos, los viejitos, los gay y demás personajes de los Chimi Chimitos, que se presentaban en Bienvenidos.

Espero que, sí vuelve, no le volvamos de menospreciar, ya que es parte de un tesoro de humor nacional con visión internacional que no siempre el humor típico venezolano puede conquistar (por eso los demás programas no fueron tan rentables fuera de nuestras fronteras).

Vean a Sábados Felices (Colombia) o Ritmo de la Noche (Argentina), todavía usan al humor blanco para calar y las risas, por X o por Y, llegan. Y una risa contagiada, es ganancia para la humanidad.


Argenis Serrano - @Humoristech 

Es Muy Triste Ser Mal Interpretado

es muy triste ser mal interpretado


Hemos focalizado tanto las expresiones que incluso se han forjado estigmas que reducen el buen hablar y el buen decir, a lo que se le suma que la gente anda más a la defensiva con ofensiva y todo les molesta y nada les embona. Por ello, mí falta de pobreza (en el lenguaje, de la otra ni me expreso), llega a ofender a más de una persona y me dejan de tratar y/o discriminan; eso me hace asegurarles que es muy triste ser mal interpretado.

Todo se reduce a las frases no rebuscadas que utiliza para manifestar mis sentimientos, opiniones y sensaciones, además de todo lo que brota de mí poderoso bulbo raquídeo al que se le suma el hipotálamo para forjar frases llenas de sensatez y sensibilidad por las cuales me han malinterpretado en más de una ocasión y que paso a explicar a ver si ustedes no se ofenden de la buena educación, así como no se ofenden cuando les dicen 7 veces groserías atacando su sexualidad e inteligencia en una frase de 10 palabras.

Es Muy Triste Ser Mal Interpretado
 

Es muy triste ser mal interpretado por mi buen decir y gran expresar…

“Descansa en paz” a una persona que se va a acostar a dormir, porque pareciera que quieren que les digan que duerman mal y no tengan descanso alguno. Similar cuando les digo siento mucho tu pérdida”, cuando se les ha perdido el teléfono, las llaves o la fe en el amor. He expresado con magnánimo respeto “te acompaño en el sentimiento”, cuando sienten hambre o dolor de estómago y se aterrorizan y dicen que estoy deseándoles cosas indebidas o presagiando males peores. 

Error mío –el cual reconozco-, haberle dicho a varias personas "no tengo palabras, pero aquí estoy para lo que necesites" y terminan pidiéndome dinero prestado; es muy triste ser mal interpretado y en la aclaratoria, te digan que eres un miserable avaricioso pobretón. Y lo peor es que parece que no escarmiento, sino que acreciento la burrada al rematar al momento o luego con el "cuenta conmigo hoy y siempre", que si bien es una frase real y noble, te pone como billetera de emergencia a futuro.

Es muy triste ser mal interpretado cuando le dices a una persona "sé que no hay nada que pueda aliviar tu dolor, pero quiero que sepas que no estás sola" y esa persona no te cree. Avergüenza tener que recordarle que somos casi diez mil millones de personas en el mundo, así que no estamos solos. A un amigo que comenzó a vomitar borracho le dije "no hay forma de prepararse para una pérdida así" y quiso agredirme a batazos, claramente confundido por el alcohol, aunque sobrio tampoco es muy brillante.

Hay casos más extremos, como el de aquella ocasión en que le dije a una chica "al menos ya no sufre" luego de contarme que el novio le fue infiel. Claramente yo me refería a que ella no sufriría más, pero vaya usted a saber qué entendió. Quise fortalecer mi posición diciéndole que "el amor no se apaga: se transforma" junto con un propicio “échale ganas”, y volvió con él más enamorada que nunca, hasta que le consiguió una segunda familia y en vez d descargarlo a él, me insulto a mí, dizque yo la induje a volver.

Verdaderamente que me salió caro el decir en el ínterin de esa novela cutre que  "el dolor es el precio que pagamos por el amor", porque luego me envió al hermano a que me diera unos golpes, pagando yo los platos rotos.

Es muy triste ser mal interpretado y eso va sofocando las cortesías y mejores deseos que tienen palabras propicias para públicos no apropiados. Cuando la gente va al baño, entienden mal que yo les diga “buen provecho”, pero, ¿No están conscientes de lo provechoso que es sacar las toxinas?

Desearle al hijo de un amigo “que brille para él la luz perpetua”, me costó una amistad y no sé el motivo, cuando está clarísimo que yo le deseaba que la luz del entendimiento y estudio le acompañase cada día de su existencia.

A una señora viuda a la cual le pregunté ¿Es cierto que está deseando un macho?, desató un acoso de muy mal gusto por parte de esa octogenaria hacia mi persona, misma que se hizo más lamentable porque además de alejarme yo, tuve que alejar a mí perro con pedigrí, mismo que quise aparear con la perrita de raza pura, propiedad de la señora.

Por lo tanto, tendré que comenzar a expresarme como el vulgo, destrozando así años de estudio, respeto y buena conservación de las neuronas, porque como dijo el sabio Calimero, “A mí nadie me comprende”.

Argenis Serrano - @Humoristech 

Cómo Aprender a Aprender Como te Gusta… ¡Sin Leer!

Aunque quien suscribe, Argenis Serrano, es presidente vitalicio de FUNDAFLOJERA, jamás dejaría de promover la lectura convencional en libros de papel o en libros electrónicos, ya que una cosa es ser flojo y otra echarse al abandono total. Por eso prefiero promover el aprender a través de audios con la funcionalidad de escuchar audiolibro, tanto por su utilidad y practicidad -superiores para aprender realmente-, como porque a la gente parece que le da urticaria o le jalan los pies las ánimas sí se compran un libro impreso.

aprender

Aprender a través del oído mediante audiolibros, podcasts o grabaciones personalizadas se ha convertido en una de las herramientas más potentes para la gestión del tiempo y la retención de información. Esto lo utilizan los que de verdad quieren aprender, superarse y ser útiles, así que si no quieres servir ni para bañarte, ya deja de leer esto y también te prohíbo escuchar audiolibros.

 

Ventajotas de aprender sin leer

Vas a aprobar la materia o cátedra que cursas. Salvo que seas disléxico, tengas una muela en los oídos o te hayan echado una brujería para truncarte los caminos, no hay forma que un audiolibro bien profesional como los de audiolibro.net no te permitan sacar una buena nota.

 

Con un audiolibro gratis puedes aprender mientras manejas, haces ejercicio, cocinas, limpias o lo pones como fondo romántico al hacer el amor, sí el plan era hacer un trío; de seguro saldrán ganando sin tanto pecado.


De esta forma conviertes los "tiempos muertos" en espacios de alta productividad y te alejas de la vagancia, las excusas y ver programas de farándula, especialmente cuando no puedas estar frente a una pantalla o un libro físico.

 

¿Sabes qué puedes aprender de mejor manera con los audiolibros? idiomas o vocabulario técnico. Al contrario de escuchar canciones con las que terminas diciendo “es muy criminal” en vez de decir “Smooth Criminal”, con un buen audiolibro especializado en inglés puedes escuchar la entonación, ritmo y acentuación correctas para que el cerebro procese el lenguaje de forma más natural que sólo leyendo o con canciones de la radio.

 

A diferencia de aprender con un texto plano, el audio profesional, una narración bien llevada, las descripciones y efectos que conviven en los audiolibros te van a transmitir matices a través del tono de voz que te harán entender que una buena voz te enseña y te incita a ser mejor persona y que has perdido tu tiempo y neuronas escuchando a Bad Bunny.


El sarcasmo, la urgencia o la pasión del narrador ayudan a contextualizar mejor la información y a que esta sea más memorable y te guste, sin jugarle al fino ni al ordinario; la voz es buena para todos, como escuchar a tu tío el que tiene dinero: todo terminará siendo muy buena ganancia.


Quienes tienen dificultades visuales, dislexia o para los que todavía no saben leer, los audiolibros les llevan al mundo del saber como a todos nosotros. El audio elimina las barreras físicas de la lectura convencional, permitiendo un acceso equitativo al conocimiento (o sea, te deja aprender como a cualquiera, no le presta atención a dónde vives, color de piel o al papel periódico que tienes en la cartera en vez de billetes).


Y lo que más me gusta de los audiolibros es que tú mismo debes construir los escenarios según te vayan describiendo y narrando las escenas. Así las puedes recrear, dibujar y poner a tu manera. No es como escuchar un discurso político en la radio e imaginar que todo va a aumentar y el país se pondrá peor.


En estas narraciones, las cosas son buenas porque provienen de obras literarias de antes y de hoy distribuidas en catálogos gratuitos (mira los de audiolibro.net), y te hacen crecer como persona, te relajan y enseñan, así que no te asustes que con los audiolibros vas a aprender cosas buenas y nada malo te va a pasar.

Argenis Serrano - @Humoristech 

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