Una de las acciones asociales más tristes de los últimos tiempos viene directamente acompañada con la tajante -pero dudosa- sentencia de “no, yo no veo estados de WhatsApp”, lo que resulta una mentira a medias cuando los que sí las vemos y creamos, leemos el registro de visitas.
Incluso quienes por cobardía
o temor a interactuar o porque le fastidia su labor, le quitan el doble check a
su app, terminan viéndolas ya que la curiosidad por ver las vidas alegres de
los demás y llevarse de envidia con ellas, es más fuerte que todo su ser,
llevándoles incluso a realizar comentarios o enviar emoticones que delatan su
presencia.
En fin, quienes dicen “no,
yo no veo estados de WhatsApp”, sucumben. O al menos, quienes saben que corren
el riesgo de perderse algo bueno o simplemente para ver las vidas animadas, novedosas
y sin igual de sus contactos, como sucede con quienes me tienen agregado a su
WhatsApp.
Me gusta imaginar la rabia
que deben sentir cuando alguien que está entre sus contactos -familiares,
amigos, colegas principalmente- realiza una invitación “abierta” que no lo es
tal, porque sólo está dirigida a quienes tiene agregados, porque -como sabemos o
quizá no sepan-, sólo pueden ver los estados cuando ambos se tienen agregados,
no uno, ambos.
Pues dicha invitación es a
una boda, bautizo, cumpleaños, parrilla, excursión, solicitando que confirmen. Se
sucede el evento y esa persona que defiende “no, yo no veo estados de WhatsApp”
se siente desplazada y reclama. La defensa es fácil, tengo una semana publicando
la invitación abierta y tú no confirmaste, ni viste.
Otros que me dan risa son
los que se molestan porque uno no les avisó que estaban enfermos o hubo un
fallecimiento o nacimiento. Sí se avisó, a la gente que se aprecia y por ello
está agregada como contacto en el teléfono. Si no lo viste,, es porque te
aburren esas publicaciones y no las ves; y sí eso te molesta, más ir a un
hospital, visitar enfermos en casa, ir a funerarias o tomarte los meados del
bebé.
Tan risibles son los que no
ven estados de WhatsApp, que dicen estar saturados y no tener tiempo. Hasta uno
llega a creer que no saben que es un teléfono. Además dicen que lo que hacen
los demás no es relevante o que uno se está exhibiendo o lo que colocan está en
otra parte. Sí así hablan de amigos y familiares, ¿qué dejan para los demás?
Absurdo decir que no leen
las cosas porque les parecen privadas, cuando sí fuesen privadas no estarían publicadas,
salvo que tengas contactos narcisistas o estén involucrados en actos ilícitos y
necesitan cómplices. Allí sí deberías revisar a quienes tienes agregados a WhatsApp.
A propósito de quienes
quitan el doble check y te ven a escondidas; esos publican algo y les ven. Eso quiere
decir que son unidireccionales y mezquinos, yo que ustedes vería cómo me junto
con ellos.
Otros de los que dicen “no,
yo no veo estados de WhatsApp”, alegan que es porque sus contactos hablan de política,
chismes, le tiran punta al ex, piden prestado o publican un Piolín dando los
buenos días fumándose un tabaco y que ello les cansa. Tiene razón, pero no todo
puede ser así. Y de serlo, la abstención con ellos se logra con el botón de
silencio, pero no con los demás, no sean acomplejados.
Los peores son quienes dicen
que es nada más para comunicarse. Y digo que son los peores porque CREAR UN
ESTADO DE WHATSAPP TAMBIÉN ES COMUNICARSE, porque informa, educa, entretiene o
sirve como fe de vida o haberse recuperado de una operación o de que los dejó
la novia. Hasta para cobrar pensión debería ser fe de vida el postear estados
de WhatsApp semanalmente y así evitar trámites burocráticos.
Otros no saben nada a sus
estados porque no entienden la tecnología y eso es factible. Pero leerlos es
más fácil ya que se accede a novedades y punto. Su problema también es que
tienen una ortografía que hace que surjan lágrimas que se secan de inmediato y se
transforman en lagañas fosilizadas debido al dolor de ojos.
Para finalizar, los que
alegan que no ven estados de WhatsApp con aires de “estoy haciendo lo correcto,
no como tú que sí los ves”, le temen a la publicidad o venta de rifas, como
cualquier persona normal. Lo anormal en ellos es que leer eso no te obliga a
comprar ni te va a explotar el teléfono.
Claro que te dará cargo de
conciencia porque $2 para un sorteo de un combo parrillero para pagar una cirugía
de aumento de busto, te hace ver como un pobretón que es incapaz de invertir
eso, igual que no inviertes tu tiempo en ver los estados de WhatsApp de tus
contactos.
Consejo final: Hagan como
yo, pasen lista de quienes sí y quienes no ven sus estados de WhatsApp y vean
los suyos, porque ustedes no deben pagar indiferencia con indiferencia.
Simplemente deben ser
mejores que ellos, incluso con esos estados aburridos que no se parecen a los
míos.


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