Ciertamente que la
envidia es una forma de quitarse uno mismo la energía, pero aunque los
venezolanos seamos creídos, malos no somos y por eso me dio pena cuando
consultaba qué significaba la expresión “cuadros eléctricos Alicante” y
supe que son dispositivos que organizan, distribuyen y protegen la energía eléctrica en hogares, oficinas e industrias.
Esos aparatos acá
estarían en modo protección perpetua acá en Venezuela, como esas batallas con muertos
vivientes cuando no tienes una espada, sierra eléctrica o la Guisantralladora
de Plantas vs Zombis, específicamente porque sí no es un bajón, es un subidón o
una falsa estabilización que conduce a un apagado premeditado, accidental o por
solidaridad.
Prácticamente la energía
eléctrica en Venezuela debería ser atendida por Psicólogos, Psiquiatras y Nodrizas
a ver sí se estabiliza y no se le van los tiempos; sería mejor que con los
directivos y electricistas.
La Energía no se Crea ni se Destruye, sólo se Transforma en Apagones y el hashtag #SinLuz
Poco a poco el venezolano
se fue ajustando para crear energía de donde no sale, superando a Benjamín
Franklin, Thomas Edison y Lord Raiden para ver de dónde saca un poco de
corriente.
Le comentaba al mejor electricista Alicante con el que compartía los datos que detonaron este post que acá en
Venezuela la búsqueda de electricidad es principalmente olfativa y visual, ya
que la gente en su mayoría parece que “huele” a dónde hay un toma corriente y
logran verlo a distancias superiores a las que ve un águila, lanzándose raudo y
veloz a cargar sus equipos, incluso cuando estos están al 99% de batería, ya
que, como dijo el Chapulín Colorado, “es mejor preventar, que lamenir”.
En España una que otra
vez han tenido un corte eléctrico y en 2025 casi que creyeron escuchar las
trompetas del Apocalipsis cuando hubo un apagón. Para los electricistas es una eventualidad
que se puede explicar, para el común es motivo de temor, desconsuelo, ganas de
irse del país, saqueos y embarazar accidentalmente a alguien con la excusa de
que se acerca el fin del mundo.
Pero para los
venezolanos, un apagón es sinónimo de mentadas de madre, el para nada armónico
pero tolerable ronronear de los generadores eléctricos, sentir mucho calor sin
dejar de tomar sopa o café bien caliente y tener unas barajas o un dominó
offline en el teléfono para jugar una partidita con las otras personas que se
quedaron con uno atrapados en el ascensor.
Pero la situación en los
moteles, donde las parejas no pueden hacer nada sin luz y sin aire
acondicionado y deben irse sin devolución de su dinero. Bueno, eso no pasa,
pero debería suceder, por solidaridad para con aquellos que estamos padeciendo
del calor y la soltería.
Las redes se inundan de
gente que escribe el hashtag #sinluz, mismo que aunque erróneo, porque los
aparatos funcionan es con electricidad y no con luz, es la manera más popular,
sucinta e ignorante de que todos entiendan de que en su área o hubo un corte
programado que no se avisó, falló un aparato por el calor o el agua o un zamuro
le dio un picotazo a un transformador y ambos quedaron empatados en el
Fatality.
Parece que uno está
cansado d esta situación que roba la energía anímica y física; otros piensan
que ya nos hemos acostumbrado, lo que también nos hace pensar que es gente no
sabe que estamos en el siglo XXI y menos saben que la esclavitud se abolió hace
mucho tiempo y que estar aferrado a las penurias no es bueno.
Acá preferimos aferrarnos
a los equipos eléctricos y sacarles la chicha para contribuir a que el sistema
eléctrico esté peor; pero ya que los que mandan tiene culpa mayor, estamos
exentos.
La energía eléctrica acá
en Venezuela no se crea, pero se busca, en las plantas eléctricas, estaciones de
recarga, power bank y con aparatos a manivela, como en feria de ciencias
estudiantil. Y eso nos mantiene cuerdos esperando que al fin alguien ordene
este enredo y nos brinde un flujo eléctrico continuo que sea supervisado por electricistas
con experiencia y sea cuidado por gente que tenga una conciencia tan buena como
la que tenía Pinocho.



.jpg)
