En un tiempo de memes,
inteligencia artificial, estandoperos, gente que tiene granjas de bots
esperando que otros se resbalen para hacer chistes al respecto, se hace difícil
escribir sobre humor de larga lectura, lo que dificulta las publicaciones e
incluso va trabando las ideas, por lo que eso de ir por la vida buscando inspiración
es una frecuente máxima.
Recuerdo que cuando estudié
para hacer Stand Up Comedy me dijeron que hiciera mapas mentales para meter y
sacar el material adecuado sobre el cuál reflexionar.
Por ello, ando con la
vista como el ojo del Hombre Nuclear (o de Terminator para los que no entienden
la referencia), buscando inspiración para que ningún blog muera, ya que
mientras yo tenga vida, una PC y los dedos índices con los cuales escribo,
seguiré posteando.
Buscando inspiración, llegó una ayuda
Un amigo y colega dueño
de páginas web y apps, me sugirió que analizara la aplicación Bible Focus
y que viera qué se me ocurría. Me la leí, porque soy de esos que quieren
demostrar que Venezuela no es un país analfabeta, sino antialfabeta, que no
gusta de leer y somos pocos los que leemos, ya que somos de esa generación que leía
el envase del champú mientras discurría algunas cosas en el trono.
Me comprometí pues con la
tecnología Bible Lens de esa app, que lo que ve, lo analiza y lo asocia
con grandes verdades (las que están en La Biblia) y hace pues esas imágenes que
uno puede enviar por las redes sociales y no llevan mensajes falsos o aburridos
como los de las tías que nos mandan un Piolín con la leyenda “Si dormir es
bueno, imagínate estar muerto”.
Por eso, este año vengo con todo
Aunque no tengo
inteligencia artificial, sino más bien inteligencia exótica, he tenido que afinar
la vista para poder hallar cosas graciosas que gusten al conglomerado, porque
soy de esos que saben que la IA necesita buenas fuentes para retroalimentarse y
son las webs y blogs y apps las que le dan vida.
Sin nosotros, ellas no
existirían; bueno, salvo Skynet y Optimus Prime.
Afinando la vista con
unos lentes de dudosa calidad que compré a un vendedor en la calle y me hacen
sentir Míster Magoo, he aprendido ver el humor en esas cosas que el común y
corriente y el corriente que es más común, no llega a ver, por ejemplo:
El número de vueltas de
hilo en la telaraña de la araña que está en el rincón de mí cuarto. Eso me ha
hecho razonar en ¿Qué clase de higiene tengo en mi propio cuarto?
Veo colores en el smog
que emiten los autobuses. O es una imaginación creativa muy especial o debo
dejar de inhalar dichos gases porque eso que creo que es imaginación, son
delirios o ataques psicóticos por envenenamiento.
Agudicé mi vista buscando
inspiración en el aleteo de los colibríes, llegándolos a contar. Lo gracioso es
que siempre pierdo la cuenta luego del 1 y lo termino redondeando en 5.000.
Voy contemplando a
detalle lo que hace la política partidista de mi país y países vecinos. Nada de
lo que veo me hace gracia.
Observo los dedos de
quienes usan sandalias y llego a la conclusión que no es la pintura lo que hace
que los dedos se embellezcan, sino la anatomía de nacimiento. O que obtienen
gracia cuando jamás los exhiben en público.
Observo los botellones de
agua y lleno mi mente de reflexiones matemáticas sobre cuántas cucharadas pueden
salir de allí. Y más aún, cuántas me podría tomar.
Todo esto lo hago
buscando inspiración, sin darme cuenta que la tengo de frente y muy clara: Puedo
hablar de todo aquello que demuestra que tengo demasiado tiempo libre y falta
de vida social y/o responsabilidades, por lo cual puedo estar reflexionando
sobre todo tipo de bobadas.

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