El Problema de Decirle "Señora, Doña o Doñita, Misia" a una Señorita, Señora, Doña o Doñita o Misia

Si alguna vez has pronunciado las palabras "Señora", "Doña o Doñita", "Misia" y has sentido que la temperatura de la habitación bajó de repente a -20°C, y punzadas en el cogote, ¡Felicidades!: acabas de activar el protocolo de "Crisis de Identidad Nivel 5".

Para un hombre, ser un "Señor" suele significar respeto o que finalmente tiene seguro médico. Para una mujer, que le digan "Señora", "Doñita" o "Misia" es el equivalente verbal a que le caiga una lluvia de canas instantánea y un dolor de espalda crónico. Aquí te explico por qué estas palabras son, básicamente, un insulto envuelto en cortesía.

Pero, es la mejor forma de conseguir que te atiendan en las tiendas u oficinas, ya que el señora – doña – misia, activa toda su atención en ti. Bueno, mejor dicho, en tu contra, así que por si acaso, revisa que los paquetes no estén rotos, dañados o vencidos y no te comas lo que te sirvan.

Lo que deben las mujeres analizar es que sí ya están en edad laboral, el señora es algo protocolar, formal y de mucho respeto a su trabajo. O también porque tiene marido -casada o no- o muchachos. Y si no los tiene, uno no va a andar discriminando entre decir “señorita o señora”, hay que decidirse por uno y el señora es más galante y el señorita, no sabemos sí…

Ahora en Venezuela todas quieren que les digan "chica", cuando ya tienen hasta 40 años que pasaron de ese rango y ya -mínimo- les toca el señora. 

señora, doña o doñita, misia
 

El "Señora": El fin de la juventud (en su cabeza)

En el código civil, "Señora" es un estado civil. En el código emocional femenino, es un certificado de defunción de la frescura.

  • La tragedia: Ella salió de casa sintiéndose una protagonista de serie de Netflix, con su outfit de "eterna juventud", y de pronto llega un cajero de 19 años y le suelta el "Señora".
  • El resultado: Automáticamente, ella siente que el bótox que no se ha puesto ya le hace falta y que sus jeans rotos ahora se ven "fuera de lugar".

 

El "Doña / Doñita": La entrada al club del tejido

Si el "Señora" es un golpe, el "Doñita" es una puñalada con un gancho de crochet.

  • El agravante: Ese "ita" al final no lo hace tierno; lo hace condescendiente. Es como si te estuvieran diciendo: "Ya no eres una amenaza para la sociedad, ahora tu función principal es darnos recetas de caldos y cuidar plantas".
  • La imagen mental: En el momento en que alguien dice "Doñita", ella se ve a sí misma usando una bata de flores, chanclas con medias y persiguiendo niños que juegan frente a su casa.

 

"Misia": El fósil lingüístico

Este es para los niveles avanzados de ofensa. Decirle a alguien "Misia" (abreviatura de Mi Señora) es básicamente llamarla "suplente de prócer de la independencia".

Decía una tía mía que "Misia", es la forma de llamar a un gato (por aquello de misu, misu). No es buen chiste, pero honro a mi tía fallecida, Misia Cecilia.

  • El contexto: A menos que estés en una novela de época o tengas 95 años, usar "Misia" es sugerir que la mujer en cuestión recuerda cuándo se inventó el fuego. Es el máximo nivel de "usted ya no pertenece a este siglo".

 

La tabla del pánico

Si aún no entiendes la gravedad del asunto, aquí tienes una guía rápida de lo que ella escucha cuando usas estos términos:

Lo que tú dices

Lo que ella escucha

Nivel de peligro

Señorita

"Todavía tienes futuro, brilla con luz propia."

Seguro (por ahora)

Señora

"Busca tu tarjeta de jubilación, el tiempo te alcanzó."

Amarillo: Retira lo dicho

Doñita

"Por favor, cuénteme cómo era el mundo antes de la electricidad."

Naranja: Posible ataque

Misia

"Usted es un monumento nacional histórico y polvoriento."

Rojo: Huye por tu vida

 

Un mensaje para los valientes que, como yo, le decimos a todas, señora o doña – doñita o misia

El problema no es el respeto, es el reloj biológico cultural. Para las mujeres, estos términos no son títulos de nobleza, son recordatorios de que la sociedad ya las puso en la sección de "clásicos".

Así que, un consejo de amigo: aunque ella tenga tres hijos, una hipoteca y canas visibles, si quieres vivir para contar la anécdota, el término correcto siempre será "Señorita". Es mentira, ella lo sabe, tú lo sabes, pero la paz mundial bien vale una pequeña hipérbole.

Y, el que tenga miedo a morir, que no nazca; a veces les dices señorita y, como quedas a su merced, no te atienden. Pero cambiándolo, como dije antes, de seguro te verán fijamente, con odio, pero te mirarán, no lo dudes.

Argenis Serrano - @Humoristech 

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