Más
allá de la exposición a la que se expone, quien es de solo cinco centímetros
termina sufriendo horrores, porque la sociedad le ignora, se mofa y en
ocasiones hasta teniéndole estima, le lastima con sus palabras, obras,
omisiones o por pura carambola.
Claramente
nos estamos refiriendo a esas personas que sólo miden cinco centímetros,
aquellas afectadas por los pies de los demás, tanto en la pisada como en el
poderoso hedor de sus pedales que hace nocivo el aire de dichas personas, mismo
que a esa altura es de por sí muy reducido.
Francamente,
quienes piensan que es buena idea el ser de solo cinco centímetros para poder
colarse a los cines sin pagar, agarrar cosas de los negocios cerrados o ver a
través de las ventanas de los baños, no saben a lo que están expuestos, son
unos ilusos.
Afortunadamente
las técnicas de reducción son todavía de escasas a nulas; la gente piensa más
bien en el agrandamiento, asidos a aquella débil actitud humana de “soñar con
lo que no se tiene”. Porque sí la ciencia ya estuviese haciendo reducciones,
más de un ocioso se las haría para luego andar con las lamentaciones.
Con
alguien de solo cinco centímetros que lo tenga así –su humanidad-, se puede
convivir; pero hay a quienes les parece poco o nada y para otras gentes es
muchísimo, comparando con una bala, una aguja o una mecha de taladro.
Pero
la discriminación sigue afectando a quienes conviven con esos 5cm nada más de
humanidad; por ello es que nos parece absurdo que haya quienes quieren
experimentar el vivir así, sin medir las consecuencias, pensando quizá que 5cm
es mucho cuando en realidad es nada.
Sólo
deben considerar que pueden ver y hablar con las amebas y los ácaros que son
más pequeños que ellos, casi como mascotas, se pueden trasladar en pulgas en la
tierra, en Tucusitos en el aire y en caballitos de mar en el agua, así como
Aquaman que por física y analogía a lo que hemos visto en los cómics, debe ser
de solo cinco centímetros o máximo 10cm, por su cargo de rey de la Atlántida.
Escuchar
tan de cerca el sonido de las chancletas arrastrándose, afecta el oído medio y
completo de quienes tienen un tamaño de 5cm no más. Tropezarse con las orillas
de las baldosas es su día a día, tanto que ya ni es chistoso en los videos de
TikTok.
Son
los últimos en saber que está lloviendo y los primeros en ahogarse. Deben estar
peleando con alimañas no sólo por subsistir, sino para que no les ruyan la ropa. Terrífico el estar viendo desde abajo cómo las narices de los demás están llenas y que hay posibilidad de que esa mucosidad les caiga encima, se solidifique y les momifique como le ocurrió a la gente en Pompeya.
No
se crean que quienes son de solo cinco centímetros tienen una vida económica.
Trasladarse en los Hot Wheels parece un sueño, pero realmente esos carros son
caros y necesitan estar siempre de bajada, además de no tener bolsas de aire
para resistir el necesario impacto que les hace frenar.
La
ropa debe ser de la Barbie o Ken, pero no exactamente de ellos porque son más
altos, sino de las mascotas de estos. O ligar que les encoja con el lavado; de
lo contrario, visten con ponchos hechos con las etiquetas de las camisas de los
demás. Lo fácil es que pueden enhebrar una aguja con exactitud, ya que les
queda a la altura, como que el Metro de Caracas pase por un túnel de forma perfecta.
Cuando
se ve algo de solo cinco centímetros, las burlas y la desolación hacen estragos
en las mentes de la gente buena, que puede lograr en tornarse mala con algunos
chistes que, de no brotar, pueden ulcerarles el hígado y quemarles el
guargüero. Toca tener una gran dureza en esos 5cm para poder soportar lo que la
vida les manda.
Vuelvo
pues al punto inicial: Si no eres de solo cinco centímetros, no desees
reducirte a ello, ya que no es como sí un juez le redujese la pena a un
condenado y le haga feliz. Hay que tener una fuerza de voluntad enorme
–perdonando el juego de palabras- para que en esos 5cm que lucen, se pueda
vivir normalmente.
Para
varias personas resultará simpático que tengas no más 5cm en tu existencia, y a
esos seres debes cuidarle más de lo que te cuidan y miman a ti, ya que son un tesoro
labrado por tu personalidad.
Por
eso, para aquellos que dicen que serían felices y completos siendo de solo
cinco centímetros, la verdad es que su razonamiento está nublado y no saben
valorar y usar lo que tienen a la mano, que es su propia existencia.
Cada
quien tiene un lugar y un tamaño en la vida, así que si usted tiene grande el
tamaño, valórelo, utilícelo y que su entorno lo disfrute tanto por cómo se ve
como por quien es en su interior, en lo más íntimo del yo, el ello y el
superyó, que a final de cuentas, es todo lo que importa.
Yo
agradezco no ser de solo cinco centímetros, he aprendido a ser mejor con lo que
la vida me dio por encima de ello. Espero que ustedes también lo valoren y no
busquen rebajarse nada, tan solo por unos likes o una falsa identidad.

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