Así como una cocinera
puede transformar la Receta de ajiaco sencillo en el plato más delicioso
de Santa Fe de Bogotá, los mejores humoristas de Colombia pueden hacer de la
sencillez una risa relajante y una simpatía refrescante, sin detenerse en la complejidad
que es estar amargado y entregándose a la simpleza de ser felices.
Creo que mi primer
contacto con el humor colombiano fue cuando leí la revista “Montecristo”,
una especie de Condorito o larguirucho pero con igual buenos chistes
para toda la familia. Años después supe que era en homenaje al primer humorista
de Latinoamérica, “Guillermo Zuluaga”, quien rompió un récord Guinness de
representaciones con su “Monologo del Prestamista”.
Seguido, llegaron a mí
los cassettes de la cuenta chistes “La Nena Jiménez”, una institución del
chiste y el desparpajo, muy a nivel de sus iguales Guillermo Álvarez Guedes
(Cuba), Rafael Hernández “Velorio” (Guatemala) y Lucho Navarro (Chile). Escuché
a otros cuenta chistes cantados en algunos viajes, como Peñaranda, pero
se han perdido con el tiempo.
Luego, conocí el Festival
del Humor, cuando lo ganó el venezolano Moreno Michael, aunque ya
habían participado Perucho Conde y Cayito Aponte. Otro máximo ganador
fue el chileno venezolano Carlos
Donoso.
Y, llegado el cable, un
programa recurrente que disfrutaba con mis padres fue Sábados Felices,
al cual considero una ventana de humor internacional que exige trascender al “humor
en primera persona” que es la marca de fábrica de quien cuente chistes o haga
monólogos o diálogos.
Aprendí que el humor
colombiano es blanco y azul, gris, rosa, verde y rojo con una gran facilidad en
la que el involucrado no involucra a otros que en efecto están allí. Y hay dos
nombres que son para mí una gran referencia por sus diferencias que les hacen
tan exquisitos: Ricardo Quevedo (Cejas Pobladas) y el dueto teatral Águila
Descalza (Cristina Toro y Carlos Mario Aguirre), quienes poseen la
genialidad del trabajo organizado, comedidos, de servicio, remate y
contrarremate que muchos comediantes llegan a perder con el paso del tiempo.
Los mejores humoristas de Colombia
Andrés López (La Pelota
de Letras) es considerado por muchos el mejor humorista de este
siglo, tanto que se quedó presentando el Festival Internacional del Humor de
Colombia en el que se presenta la pura crema del humor. Aunque es acusado
como clasista y demasiado gregario por sus compañeros, su estilo de humor
visual y sin groserías es altamente respetable y bueno de emular.
Don Jediondo, (Pedro
Antonio González),hace una representación de pueblo
(boyacense) que gusta entre las personas adultas y en los pueblos, lo que
mantiene la chispa regional y autóctona al tope (algo que en Venezuela poco se
da, salvo en el Zulia).
Cuenta Huesos (Juan
Ricardo Lozano), mantiene al chiste activado por la risa
como poca gente puede lograr, haciendo de la burla personal un arma de doble
filo que no agrede a nadie, sino que divierte.
La gorda Fabiola (Fabiola
Emilia Posada Pinedo), se ganó el respeto de la televisión
y teatros colombianos haciendo de su peso no un chiste repetitivo, sino una
marca personal. Su esposo Nelson Polanía “Polilla” hizo con y sin ella, del
chiste de la vida en pareja, toda una cátedra.
Alejandra Azcárate
es sin duda una de las mejores estandoperas de Colombia y Latinoamérica. Aunque
su divismo le ha ganado separatismos, su trabajo -redactado en su mayoría por
ella- es un encuadre perfecto del servicio y el remate que cala en el público
femenino sin pisotear -del todo- al masculino.
Jeringa (David Alberto
García Henao), llegó a Venezuela invitado por Sábado
Sensacional, pero por cosas del destino no pude ver su trabajo de cuenta
chistes hasta años después. La forma de representarlos segundo a segundo hace
que el público se mantenga activo y más que expectante de un final, expectante
del segundo siguiente.
Piter Albeiro (Omar
Alejandro Leiva), el récord Guinness (101 horas contando
chistes) que está actualmente entre los mejores humoristas de Colombia. Sabe seccionar
y representar los chistes y compactar su material. Más allá de la polémica de
su actuar para ciertos grupos sociales e ideológicos, tiene un show que muchos
deben envidiar.
Hassam (Gerly Hassam
Gómez Parra) hace de la exageración y el hablar rápido
-típico de Colombia- en armas para calar en los diversos sectores demográficos.
Su pegada en televisión es bastante buena, lo que le proyecta a nivel
internacional con marcado honor y mérito.
Suso el Paspi (Dany
Alejandro Hoyos) es para los neogranadinos uno de los
mejores humoristas de Colombia por simpatía y empatía, que demuestra frente y
fuera de las pantallas. Sabe entrar y salir de los libretos, chispa que cala
bien para “despabilar” a los invitados a su programa talk show, aunque sean los
más apagados.
Liss Pereira,
una estandopera nacida en Sardinata (cerca de Cúcuta) que en muchas
ocasiones ha dicho que fue influenciada por el drama y comedia venezolana por
la señal abierta que llegaba a su ciudad, ayudándole a ser actriz y a tener ojo
para exagerar las exageraciones con un buen compilado de humor.
Aunque es una lista muy
personal sobre los mejores humoristas de Colombia, a los que agrego a Francisco
Fuentes (Pacho sin Fortuna) y Alvaro Lemmon (El Hombre Caimán), dignos
representantes del humor sin pena ni límites que caracteriza al humor
colombiano de siempre.
Porque en Colombia la
gracia no se pierde en un chiste repetido, se pierde en un chiste que no se
cuenta con alma y gusto. Por eso es difícil que allí, un chiste se pierda.
Mención honorífica:
Aunque es un humor más centrado en TikTok debo sugerir que vean a Caliche
y su hijo Messi Ronaldo que, cuando no meten un comercial escondido, hacen
locuras de padre e hijo que bien valen la pena.

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